El titular -que suena extraño en el mundo noticioso- parece propio de un escenario onírico y qué ciudad, si no es Nueva York, puede convertir los sueños en realidad. El 25 de abril, alrededor de 80 personas disfrazadas de empleados municipales se lanzaron a las calles para sustituir carteles publicitarios por obras de arte. El objetivo de la iniciativa era luchar contra la invasión publicitaria que azota la ciudad.
El mecanismo, organizado con absoluta minuciosidad durante cuatro meses, fue sencillo: pintar los carteles de blanco y colocar sobre ellos una obra de arte. Los artistas acudieron a sus lugares de trabajo con las obras listas para su exhibición. Su intención era actuar lo más rápido posible para evitar el arresto policial. Con un saldo de cuatro detenidos, la acción fue todo un éxito. Claro que sólo por 24 horas. Al día siguiente, las publicidades volvieron a su lugar original borrando de un plumazo la creatividad colectiva.
En declaraciones al diario español El País, Jordan Seiler, quien es titular de una organización que lucha contra la publicidad en el espacio urbano, explicó la motivación de la iniciativa con claridad: “En las revistas pasa de página, en la televisión cambias de canal, en la ciudad no hay escapatoria y eso no es justo”.
En la ciudad madre del consumismo, al menos por un día, el bombardeo publicitario cedió ante al arte.
Browse Timeline
- « Por segunda vez, el cine brasileño llega a la Argentina
- » Oasis tiene las tres mejores canciones de la historia

