
The Post Intelligencer abandonará el papel para transformarse en un medio digital; Rocky Mountain News se despidió para siempre con una portada idéntica a la de su primera edición –de 1859- bajo el titulo: Good Bye Colorado. En poco más de un año, casi 800 periodistas perdieron su trabajo en Madrid. The New York Times hipotecó su edificio en 225 millones de dólares para enfrentar la crisis.
Es en este marco que la discusión sobre los micropagos por contenidos on line ha vuelto a la escena. Parece que ahora que la crisis azota, la gente resigna los diarios en papel y se informa mediante el contenido gratuito que se ofrece en la Web. El mayor problema lo constituye la caída en la recaudación publicitaria. De acuerdo a un artículo que Stephen Foley publicó en The Independent, en Estados Unidos los ingresos por publicidad caen a un ritmo mayor al de cualquier crisis de los últimos 37 años.
No sólo cae la inversión publicitaria, sino que también se desploman sus costos. Al haber tanta oferta, la publicidad on line es barata, por eso ningún medio digital se hace rico aunque este lleno de banners.
Walter Isaacson, el ex editor de la revista Time, propuso remontar el sistema de micropagos por contenidos, un modelo que ya aplicó el New York Times –entre otros periódicos- y que debió abandonar debido a la baja cantidad de suscriptores. Por el momento, sólo un diario maneja ese sistema: The Wall Street Journal, claro que se trata de una publicación de nicho. La pregunta es quién estará dispuesto a pagar por noticias que puede leer sin poner un centavo. Isaacson responde que la clave está en producir material de mejor calidad, “cobrar el contenido disciplinará a los periodistas” ya que los obligará a generar material relevante, gracias a esto “los medios volverán a centrar su brujula en la verdadera escencia del periodismo”.
Es difícil empezar a pagar lo que antes era gratis, la clave estaría en cobrar por algo diferente, ¿serán los medios capaces de generarlo?

